Alguien se pasa de moderno

Hoy he tenido la brillante idea de ojear el plan de transformación digital de la Administración del Estado 2015 – 2020. Un documento que me resulta tan interesante como increíble, y quizá incluso un poco ofensivo.

Voy a ver si soy capaz de reflejar mis opiniones sobre un documento de 55 páginas que alguien se ha currado sin llevarse el mérito.

Diría que lo interesante es que es capaz de desarrollar 5 objetivos estratégicos que definen bien las necesidades a cubrir de la administración pública como son la necesidad de incrementar la eficacia del funcionamiento interno, o conseguir que el canal electrónico sea el preferido por los ciudadanos para relacionarse con las administraciones.

Estos objetivos que parecen tan razonables, se complementan con unas líneas de actuación que en si, son un plan para conseguir los objetivos fijados. De ahí viene lo increíble. Si no digo que la intención no sea buena, pero cuando leo que las actuaciones a llevar a cabo son cosas como proveer servicios públicos digitales acordes a las nuevas tecnologías, mejorar los servicios públicos digitales o promover la innovación en la prestación de servicios, es cuando me tengo que repetir ¡inspirar, expirar, inspirar, expirar! Con lo lenta y rezagada que va la administración, cuando sea plenamente digital será obsoleta, que el sector ya está trabajando en blockchain. Ahí, va otra, mejorar los servicios públicos digitales. Pero si aún tenemos que llevar la foto de carnet para renovar el DNI y bueno lo de promover la innovación en la prestación de servicios, mejor no os cuento.

Y ya para ir terminando, me centraría en lo ofensivo, sin ánimo de enfadar a nadie. Una de las líneas de acción propuesta es la de crear el puesto de trabajo digital. Si si, lo habéis leído bien. Prestar la actividad laboral desde el domicilio. Ante un colectivo socialmente desprestigiado, como son los funcionarios, con un sistema organizativo arraigado en el siglo XIX, con deficiencias estructurales, y con retos tecnológicos de gran calibre, es hora de una profunda modernización de las administraciones, dinamitando lo existente, planteando una estructura estratégica que requerirá de una gran valentía por parte de la clase política. Y solo, una vez hecho este paso, la sociedad podrá encajar un puesto de trabajo digital.

A estas alturas no podemos disfrazar el anacronismo actual con ideas que se pasan de modernas, para un sector totalmente obsoleto.